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Por qué los elefantes rara vez sufren cáncer

El cáncer existe desde hace millones de años. Desde que los organismos unicelulares pasan a ser pluricelulares existen mutaciones en el ADN que generan tumores. De dichos tumores no se libran ningún ser vivo multicelular del planeta. Ya sean plantas, animales o el propio hombre. A todo esto, existe una excepción: El Elefante.

El elefante es un animal que posee 100 veces más células que el ser humano. Es muy longevo ya que dura más de 70 años y rara vez sufre cáncer. Se estima que más del 25% de humanos fallecen de cáncer, frente a un 5% de los elefantes.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Utah (EEUU), descubrieron que estos animales especiales capaces de reparar ADN mutados. Llegar a entender esto puede conllevar a entender mejor la genética humana y a encontrar mejores tratamientos del cáncer.

Los investigadores comenzaron sus estudios aislando el genoma del elefante. Exactamente se han centrado en los genes contenidos en la llamada región no codificante del genoma. Este que compone el 98% del ADN considerado como el ADN basura. Denominado así porque no codifica proteínas y no resulta conocida su función.

Los estudios se centran en regiones no codificantes cuya finalidad es dar con el genoma que podría identificar distintas enfermedades. Es precisamente en esta parte desconocida del material genético donde se ha descubierto interruptores. Estos interruptores tienen como objetivo controlar donde y cuando se expresan los genes relacionados con la reparación del ADN.

En un estudio anterior publicado por estos investigadores, identificaron un gen el p53, gen supresor de tumores. Contaban con varias copias y cuyos efectos eran suprimir las células precancerosas que presentaban deterioros en el ADN.

En los estudios actuales, se analiza el ADN basura indagando regiones aceleradas del genoma que evolucionan rápidamente. Identificaron tres genes vinculados con la reparación del ADN.

Los elefantes debido a su enorme tamaño, sus células requieren de múltiples divisiones para ocasionar y conservar su organismo. Han de ser resistentes a las mutaciones, ya que si no este animal ya se hubiera extinguido. Los humanos como somos de tamaño inferior no hemos tenido la misma evolución. No se nos han habilitado los mismos mecanismos de reparación del genoma.

Ahora existe la esperanza que estos estudios arrojen luz para desarrollar investigaciones sobre el genoma de los seres humanos. Aunque todavía nos quedan muchos años de investigación por delante.

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