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Piometra

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Piometra en perras y gatas

La piometra es una infección uterina y se presenta en diferentes hembras de mamíferos, siendo común en perras y gatas. En especial, la enfermedad tiene más incidencia en perras que no siguen tratamientos anticonceptivos. Ya que la esterilización es la mejor forma de prevenir esta enfermedad.

La enfermedad provoca que se acumulen secreciones, bacterias y pus en el útero de la perra o gata. Y provoca diversos síntomas. Algunos muy desagradable.

Como la piometra puede ser mortal si no se trata, ante cualquiera de los síntomas recomendamos que acuda a su veterinario más cercano.

Tipología de la enfermedad

  1. Abierta y con flujo. La perra puede expulsar las secreciones y el pus. Siendo la acumulación menor. Este tipo es el menos grave y el más fácil de tratar.
  2. Cerrada o sin drenaje. En este caso el líquido queda retenido en el útero y la enfermedad es menos evidente. Además, la acumulación de fluidos puede provocar una peritonitis, lo que extendería la infección a otros órganos.

Síntomas de la piometra

Se pueden distinguir dos etapas de la enfermedad. En la primera, los síntomas son más leves y pueden confundirse con los de otra enfermedad. Y en la mayoría de casos son más evidentes si se trata de una piometra abierta.

  1. Lamido de la zona vaginal. Debido al picor y las molestias que genera la infección en el aparato reproductor.
  2. Color anormal de la vulva. La infección puede causar un cambio de color en la vulva de la perra. Por lo que recomendamos acudir a nuestra  clínica veterinaria si nota este síntoma.
  3. Beber y orinar más. Que puede estar acompañados por pérdidas de orina. Es decir, que la perra no controle sus micciones.
  4. Secreciones sanguinolentas y purulentas, en el caso de una piometra abierta. Y vienen acompañadas de mal olor.
  5. Si la enfermedad avanza sin tratamiento, la infección se vuelve más grave y puede causar síntomas como: fiebre alta, letargia, inapetencia y, en raras ocasiones, diarrea, vómitos y agrandamiento abdominal. Finalmente la enfermedad puede llegar a producir peritonitis, insuficiencia renal, septicemia y toxemia.

Diagnóstico, tratamiento y prevención

Al notar los síntomas, o durante una consulta rutinaria, se hace un diagnóstico preliminar por anamnesis y exploración física. Que se confirma con una ecografía. También se recomienda realizar una analítica y citología para obtener un diagnóstico más preciso.

El tratamiento más extendido frente a la piometra es la extirpación de útero y ovarios. Es decir, la ovariohisterectomía. Y dependiendo de la salud de la perra, se acompañará la operación con antibióticos, analgésicos y aporte de líquidos.

En los casos más leves de infección abierta, siempre que no haya toxemia, se puede optar por un tratamiento de lavado uterino, antibióticos y drenaje transcervical. Aunque este tratamiento no asegura que la perra mantenga la fertilidad.

Para prevenir la piometra el método más utilizado es la esterilización de la perrita. Su eficacia es del 100% ya que se realiza una ovariohisterectomía. Y sin útero no puede haber infección uterina. Si necesita un veterinario Granada para realizar la operación, Clínica Veterinaria Alcazaba es su mejor solución.

 

 

 

 

 

 

 

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